La colitis ulcerosa es una enfermedad crónica que cursa con la inflamación del intestino grueso, y que puede presentar situaciones con síntomas como la diarrea, el dolor abdominal, la urgencia intestinal y/o presencia de sangre en las heces.
La CU es la más frecuente dentro de la enfermedad inflamatoria intestinal que incluye también la enfermedad de Crohn. Cada año se diagnostican unos 15 casos por cada 100.000 habitantes en todo el mundo. Tradicionalmente, la colitis ulcerosa ha tenido más incidencia en los países industrializados de Europa y América del Norte.
La CU se puede manifestar a cualquier edad, pero lo más habitual es que aparezca entre los 15 y los 35 años o bien entre los 50 y los 70 años, sin diferencias entre ambos sexos.
La colitis ulcerosa no es estrictamente una enfermedad hereditaria. Se ha observado que cuando ambos padres padecen enfermedad inflamatoria intestinal, sus hijos tienen mayor riesgo de padecerla y en edades más tempranas. Pero se trata de una enfermedad multifactorial en la que intervienen factores genéticos, ambientales y el sistema inmunológico.
El diagnóstico y el control de la CU se basan en varias pruebas y exploraciones físicas. Normalmente se realizan análisis de sangre y heces, pruebas radiológicas y endoscópicas (colonoscopia), así como biopsias de la mucosa intestinal. El objetivo de estas pruebas es descartar otras causas de la diarrea como infecciones o colitis nerviosa (colon irritable).
Solo en casos muy raros, la colitis ulcerosa puede debutar con un brote muy grave o fulminante con dilatación marcada del colon (megacolon) y hemorragia que puede requerir cirugía. En colitis extensas y con brotes graves también puede producirse pérdida de peso.
Para evitar complicaciones, es importante hacer un seguimiento de la enfermedad con el doctor y seguir las pautas del tratamiento.
La colitis ulcerosa y Crohn se clasifican como enfermedad inflamatoria intestinal, y ambas provocan una inflamación del intestino y sus síntomas muy parecidos, pero afectan a partes diferentes del aparato digestivo.
La enfermedad de Crohn puede afectar a cualquier parte del sistema digestivo (desde la boca hasta el ano) y puede alternar zonas inflamadas con no inflamadas. La colitis ulcerosa provoca lesiones solo en la parte más interna de la pared intestinal del recto y del colon y la inflamación se presenta de forma contínua.